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llámame hijo

Sólo cinco minutos una vez por semana pero llámame hijo. Yo no lo hago,  porque estás trabajando, o quizás con los chicos. A veces viendo fútbol  o quizás con amigos, pero llámame hijo no por Whatsapp  ni por mail pero llámame  por qué al oírte sé que existo, que existo para vos. Ya no soy tu heroína  ni aporto grandes cosas cómo duele asumirlo pero vos para mí sos mucho, casi todo. No sé cómo decirlo. Sólo cinco minutos. Una vez por semana, Pero llámame hijo. #PoemasRoxanaBogacz

El inquilino

Los golpes en mí puerta sonaron, insistentes, autoritarios a media noche. -Abra, policía. Dudé pero  abrí, rápidamente me tomaron los datos, eran varios. -Esperamos que colabore, es un deber civil. - No toque nada. Un uniformado abrió la puerta de una patada, orden perfecto en el interior, solo que el inquilino temporario dormía vestido sin inmutarse. Sobre la mesa de luz un celular parpadeaba, sin contraseña dice el oficial,  última conexión 22:30 hs Últimas búsquedas. Ropa infantil formal, nena y nene. Tutorial para un film comercial, buena luz, proximidad corporal para mejor encuadre. Me entregan una nota: Para que la testigo confirme: Puerta sin forzar Departamento ordenado Sin rastros de terceros Occiso en posición  reposo sin rastros de violencia. Se encuentran ropas infantiles con poco uso talle 8 OTRO: Actividad del inquilino: completo siempre solo pero se escuchaban voces como que habían más personas, niños creo.  Firme y retirese. Me tomé un calmante y dorm...

El tiempo, durante una internación

El tiempo en internación  El tiempo, se aplasta, se estira, se pegotea, se confunde. Hay día pero no hay noches, la luz casi siempre queda encendida o entran de madrugada con platitos con pastillas surtidas, tensiómetro, unas tablas con un broche que sostiene los papeles de la historia clínica.. Hay pocas situaciones que me dan la pauta de que es un nuevo día, cuando siento un agujero en el estómago indica que es aproximadamente las 6 a.m., son necesarias doce horas de ayuno para algunos análisis, pero a eso se suma la demora que va aumentando según la habitación esté al principio o al final del recorrido del extraccionista y de las chicas que reparten las bandejas con los desayunos. Y otro momento es el del baño, me resisto a meterme bajo la ducha, aunque después me siento mucho mejor, pero por lo general digo que no quiero. Me cuentan que ya pasé por casi todos los pisos de este enorme sanatorio, para mí las habitaciones en cuanto al uso son todas idénticas pero las caras de mis ...

El tiempo

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  ¡El tiempo, esa mentira! ¡Tantos son los cómplices!  Hasta inventaron medidores falsos, que girando o no buscan encarcelarlo. Es que acaso  puede tener  igual medida la espera en un quirófano o en la peluquería? Le inventan engranajes, agujas en cuadrantes hasta botellas de arena,  que cae y no derrama no sabiendo, ignorando que  cada corazón, que cada alma dolida, encaja en diferente molde el tiempo y las partidas   fotografía Patricia Barone

la Murga

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 La Murga Roxana Bogacz  cuento, corrección día 19 de diciembre 2024 Enero, calor, poca gente en Buenos Aires o al menos en las oficinas.  Como todos los días tomo el subte D, aunque algunos amigos me advierten que no debería. Según ellos mi ropa, mis zapatos, resultan demasiado exquisitos, una provocación. El reloj no, uso uno muy barato desde que me robaron, hace un par de meses la joya familiar. De pronto, una marea de jóvenes de disfraces multicolores, ridículos, se adueña del vagón, el bochinche es  insoportable, algunas personas ponen algún billete en el bombín de un chico, que haciendo pasitos de baile dice, ¿podríiiia colaborar? Que  indignantes estos fomentadores de acciones intrusivas e inapropiadas, mi rabia aumenta.  Se para ante  mí Mr Bombin gritando, podría colaborar, rápidamente retrocede ante mi cara de pocos amigos. Comienzo a transpirar, me siento amenazado, pero no desciendo hasta llegar a Plaza San Martín. e Ellos bajan tras de mí....

del diario a la ficción 3 Cuento corregido 19 de diciembre 2024

Jueves 21 de noviembre. Ya era de noche, estaba muy cansada, enojada y triste. Necesitaba depositar mi cuerpo, cerrar los ojos y cerrar un ciclo.  Agotadisima, con los párpados  hinchados me iba quitando la ropa con olor a cementerio. Ella me llamó, no quería dormir sola, me dijo. Yo sin fuerzas para oponerme ni para ocasionarle más dolor, me metí en su cama. La “cama grande”de mi infancia. Mi estómago se revolvió en el rechazo. Observé desde este nuevo ángulo, para mí, el empapelado, los muebles artesanales lustrosos, impecables tal como fueron entregados, sesenta años antes. La cama, me tragó, literalmente, ese costado estaba hundido, el sobrepeso de mi padre agrego con el tiempo un hueco, una cienaga.  Me encontré en  arena movediza, conservaba el calor y el olor de su anterior ocupante. Sentí terror, no quería pensar en el resto de su existencia, o de la mía, ocupando ese lugar, de acompañante. Acompañar a esa mujer que poco o nada podía expresar afecto, tampoco ...
 Para vivir y morir Es necesaria la suerte. Algunos como receta Aconsejan fortaleza. La verdad es que el camino  Entre la vida y la muerte Debería ser un puente Y no un sendero poceado Llegar a ese destino Cargando en la mochila Amor, caricia, alegría Gratos recuerdos vividos, Sin miedos y sin tristezas, Con las cuentas bien saldadas Que nadie adeude caricias, Que el haber vivido bien Y siendo buenas personas Garantice el pasaporte En la última travesía, Y no una triste agonía Que borra como un lampazo El camino recorrido Y hasta los mimos y abrazos, Dejando en un gran vacío Desnudo y sin regocijo A este viajero forzado  Al último recorrido ROXANA B.