la Murga
La Murga
Roxana Bogacz
cuento, corrección día 19 de diciembre 2024
Enero, calor, poca gente en Buenos Aires o al menos en las oficinas.
Como todos los días tomo el subte D, aunque algunos amigos me advierten que no debería. Según ellos mi ropa, mis zapatos, resultan demasiado exquisitos, una provocación. El reloj no, uso uno muy barato desde que me robaron, hace un par de meses la joya familiar.
De pronto, una marea de jóvenes de disfraces multicolores, ridículos, se adueña del vagón, el bochinche es insoportable, algunas personas ponen algún billete en el bombín de un chico, que haciendo pasitos de baile dice, ¿podríiiia colaborar?
Que indignantes estos fomentadores de acciones intrusivas e inapropiadas, mi rabia aumenta. Se para ante mí Mr Bombin gritando, podría colaborar, rápidamente retrocede ante mi cara de pocos amigos.
Comienzo a transpirar, me siento amenazado, pero no desciendo hasta llegar a Plaza San Martín. e
Ellos bajan tras de mí.
Arriba el sol aún quema, mí respiración se acelera al notar que otro grupo idéntico espera enfervorizado, haciendo batucada.
De repente, uno que parece ser el líder, ordena:
-silencio—y se me acerca, mucho se me acerca, casi pegando su cara a la mía me entrega mí antiguo reloj— lo empeñé para bancar los gastos de la murga.
Su boca, sin algunos dientes tapa toda mí visión.
Intento darle un sermón.
—deberías haberme pedido, — me atraganto con mí propia saliva, vuelve la música, el chico me saluda con su bombín, escucho aun poco mas lejos, podrííía colaborar, se van a paso acompasado.
Ingreso pálido a mí casa, el conserje me pregunta si me siento bien, me refugio en mí suite del Gran Hotel Alvear, prendo el televisor, el noticiero anuncia: diez cortes programados en Buenos Aires, con motivo de los corsos de Carnaval, Rio De Janeiro y Corrientes, Gascon…..
Fotografa @Claudia Seguí
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