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La cocina de la Bobe 2 En tu regazo nace el mate de leche. La fruta trazada se brinda en tu mano. Las toallitas muy blancas una mesa con cajón la alcancía azúl  tu decoración. El matamosquitos un arma mortal. Sólo unos banquitos tu mini cocina mi segundo hogar. Abro el recetario aroma a canela  y manchas de miel respiro profundo vuelvo al tiempo aquel. #poemasRoxanaBogacz

la cocina de la bobe

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El mate de leche Vive en tu regazo La fruta en gatitos Viene de tu mano Las toallitas blancas El cajón de la mesa La ventana Los banquitos La alcancía azul. El mata mosquitos, El instrumento mortal Que allí conocí  La dirección de tu casa Mi segundo hogar Pronto la aprendí. Me miro al espejo Y nos veo,  Los ojos tan  claros La piel incolora Muy blancas las canas La vida vivida Sin prisa Y con ganas. #PoemasRoxanaBogacz

poema al agua

Aquí estás otra vez como si fueras manos recorriendo  mi cuerpo, refrescando el verano combatiendo el invierno Cuando estás en mi taza de té, es  entrar a un refugio Y beberte en mi vaso, vuelve fiesta a cualquier hora del día. Te agradezco por inundar el incendio de mi sed insaciable, por estar y brindarte sabiendo que otros  no te tienen,  que otros enloquecen por no encontrarte. #PoemasRoxanaBogacz

¿ será esto el amor? Poema

¿Será esto el amor?  Tus manos garabatean, exploran,  afiebran mi piel. Tus manos se detienen, insistiendo ahí, justo ahí. La noche es eterna,  la noche es efímera. Tus manos provocándome  la exquisita agonía. Cierro mis ojos para verte, para verte mejor. Cierro mis ojos saboreando tus besos. Cierro mis ojos, relajo mi cuerpo, me duermo con vos. ¿será esto el amor?  #PoemasRoxanaBogacz

incursión

Incursión  La veía dormir, siempre suspirando. Éramos una pareja difícil. Dos mujeres, con el reloj biológico corriendo. A ninguna le importaba el tema pero el entorno, no dejaba de recordarnoslo. Yo la veía dormir y sentía celos. Con alguien Pato soñaba, pero con quién? Además ella también había tenido parejas masculinas. Mi vida es un tormento y ella sueña, sueña y gime y me engaña, me engaña en sueños. Estoy decidida, entraré en su sueño, conseguí una poción mágica, la bruja me advirtió, —no podes intervenir, no podes cambiar nada porque si ella te vé, quedarás atrapada para siempre. Estos últimos días la note muy distante, así que me coloque el reloj en la muñeca contraria como recordatorio, NO INTERFERIR. El escenario era exactamente un hotel transitorio, música erotizante, luz roja, caramelos y profilácticos en la mesa de luz. La vi abrazada, excitadísima. Sus manos recorrían la espalda suave de la otra, yo no podía verle el rostro, estaban absolutamente acompasadas, sincroni...

¿Leche fría o caliente?

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¿Con o sin leche? Las visitas de Pilar, mí nieta, para mi siempre, son mágicas, llenándome de felicidad. Está última vez, su encanto revivió un recuerdo de lo que sucedió hace más de sesenta años. Andaba ella buscando entre mis cosas algo para llevarse, algo simbólico creo, ya que se mudaba a vivir sola por primera vez y algo de la abuela podría ser un amuleto o talismán, un protector. De repente sacó de entre los platos y compoteras del comedor una lecherita de loza pintada con forma de vaquita. Las manecillas del reloj comenzaron a girar en reversa, sentí como que el piso temblaba. — Querida Pili, podés llevarla, pero no sin antes escuchar la historia de ese objeto. Los ojitos de Pili más brillantes, si pudieran serlo , aceptaron la condicion. Se sentó cómodamente a escuchar el relato, recordé  cuando le contaba cuentos. _ Hace muchos años, cuando estaba de novia, me estaba despidiendo de tu abuelo, en la puerta de mi casa de soltera, allá en Bernal, eran despedidas largas, dónde...

llámame hijo

Sólo cinco minutos una vez por semana pero llámame hijo. Yo no lo hago,  porque estás trabajando, o quizás con los chicos. A veces viendo fútbol  o quizás con amigos, pero llámame hijo no por Whatsapp  ni por mail pero llámame  por qué al oírte sé que existo, que existo para vos. Ya no soy tu heroína  ni aporto grandes cosas cómo duele asumirlo pero vos para mí sos mucho, casi todo. No sé cómo decirlo. Sólo cinco minutos. Una vez por semana, Pero llámame hijo. #PoemasRoxanaBogacz