¿Leche fría o caliente?
¿Con o sin leche? Las visitas de Pilar, mí nieta, para mi siempre, son mágicas, llenándome de felicidad. Está última vez, su encanto revivió un recuerdo de lo que sucedió hace más de sesenta años. Andaba ella buscando entre mis cosas algo para llevarse, algo simbólico creo, ya que se mudaba a vivir sola por primera vez y algo de la abuela podría ser un amuleto o talismán, un protector. De repente sacó de entre los platos y compoteras del comedor una lecherita de loza pintada con forma de vaquita. Las manecillas del reloj comenzaron a girar en reversa, sentí como que el piso temblaba. — Querida Pili, podés llevarla, pero no sin antes escuchar la historia de ese objeto. Los ojitos de Pili más brillantes, si pudieran serlo , aceptaron la condicion. Se sentó cómodamente a escuchar el relato, recordé cuando le contaba cuentos. _ Hace muchos años, cuando estaba de novia, me estaba despidiendo de tu abuelo, en la puerta de mi casa de soltera, allá en Bernal, eran despedidas largas, dónde...