Carta a mí, niña
Carta a mí, niña. Hola, ¿cómo estás? Quiero contarte algunas cosas, que no imaginábamos allá y entonces. A lo largo de estos años adquirí algunos títulos de los que me siento muy orgullosa y he perdido otros. Sigo escribiendo, pero ya no dejando marcadas varias hojas por apretar la lapicera. Muchas expectativas no se cumplieron. La guerra de Malvinas no nos devolvió el territorio. La familia política dejó de tratarme como una hija más cuando adquirí el título de viuda. La democracia no es como la soñamos y el nuevo milenio llegó sin la cura del cáncer, sin el fin de las guerras, sin salud y sin comida para todos. En cuanto a lo personal, sigo con algo de tu ingenuidad, creo en las personas; la idealización muchas veces no me deja disfrutar de las cosas tal como son. Mis hijos y mis nietos son mi mayor orgullo, hay uno que es igual a vos. Todavía me sonrojo y si alguien me gusta no sé cómo actuar. Aún no aprendí mentir sin ser descubierta. ...