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Mostrando entradas de mayo, 2021

Mundial I

   24 de agosto 2014 Hola Carolina: ¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo!   No sé si te acordarás de mi, soy Mabel, la mamá de Martín y la tía de Natalia, tus compañeritos de salita de dos. Ya pasaron muchos años y también muchos de que tu familia emigró. Sabes, siempre tuve una lucha interna sobre contarte o no esto, pero desde hace un par de años, más precisamente desde cuando conocí a Estela, la presión y contradicción se potenciaron. Quizás podría escribirle a ella anónimamente a la fundación  pero temo que te  veas sometida a una situación  complicada. Año tras año me pregunto si sabrás que fuiste adoptada? Sin duda sabés que en ese año, mi país, es decir nuestro país, Argentina respiraba un aire oscuro y cargado de violencia. Sin bandera y con ojos actuales, ya que mientras lo vivimos, sabíamos que la democracia era vulnerada, pero no todos teníamos plena conciencia de lo que estaba ocurriendo. Tus papás tampoco. No me consta que tú procedencia sea de aquellos infiernos llamados centros de

Libertad

 Cuento tema : Libertad para un taller Libertad Cuando todo comenzo a acomodarse, ¡como si esto fuera posible!,  ¡la normalidad es irrecuperable!  Como dije,  cuando dejó de llorar de noche y de mearse en la cama,  recuperando algo de brillo en la mirada y el pelo, la vida de la ingenua y dulce  María da un nuevo giro, no uno armonioso, sino cómo los que da la roca caída por el barranco, con pozos alternados con  afiladas salientes. ¡Horrible!.  Corrijo, discúlpenme,  María ya no es, ni cándida ni dulce, todo eso fue arrancado,  robado prematuramente. Al ver la noticia, en ese marzo de comienzo de pandemia,  los presos amotinados, sobre los techos del penal, supo que el refugio que había logrado en su casa se convertiría, de un momento a otro en el lugar más peligroso. Su padrastro sería liberado. Ella no lo denunció, hace cuatro años,   Carmina, Isabel y Julito si declararon,  a María la superó el miedo, vivir en la misma casa, el temor por su mamá, esa mujer que en este momento, abre
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  A golpes el badajo despierta la campana Los ojos elevados ruegan, interrogan agradecen, reclaman. La pieza en una danza late, se balancea. Las almas asomadas en ojos acielados saben su pequeñez advierten su ignorancia. No todas tienen fé de esa del padre nuestro algunas ni siquiera conocen las plegarias. De forma milenaria levantar la mirada es aceptar, es humildad Es finitud E impotencia. Saben que hay algo más ajeno, inescrutable. incómodo, irrefutable. Roxana Bogacz Ph: José Luis Blanco

Experiencia

 #poemasroxanabogacz ........... De repente un día, no sabe ni cuándo Ni sabe el motivo que le puso fin Pero todo aquello que importaba tanto Dejó de ocuparla, dejo de sufrir. De repente un día como tantos otros, mirando hacia atrás , comenzó a reir, quedaron olvidados, como algunos libros entre los estantes, los temas aquellos cubiertos de gris Es que con la vida, vamos madurando algunos, no todos tengo que decir y aquellas pasiones que nos manejaban dieron paso a un lado, para ser feliz. Dejo de importarle, si quedaba bien y quedó de lado el querer cumplir Ni en que cree cada cual Si es casado, juntado o padre soltero Si es homosexual o hetero Aprendió que esto y aquello también, todo es válido menos el querer herir. A veces quisiera poder contagiarlo A otros ahorrarles, tiempo de sufrir pero la experiencia es única y propia, solo te la apropias con el transcurrir. Roxi Dedicada a Dalia Mariela Silvestein

Se hace llamar María

  Llegamos a su casa, ¿íbamos para estafarla? Nos abrió la puerta vestida en una raída bata de seda celeste con estampados de palmeras y con un borde en todo su contorno amarillo, del color de la yema del huevo. Así, con su desgreñado pelo platinado , la piel descuidada como si fuera un hombre. Por el escote se veía la carne avejentada del comienzo de lo que alguna vez fueron senos. Se notaba en el entorno que en alguna época había sido una mujer mundana, algunos adornos de porcelana que a fuerza de poca dedicación habían dejado de ser blancos y brillantes. Alguna fotografía de Raúl y su padre, con su traje oscuro típico de abogado ilustre,enmarcada adornando una pared que reclama alguna mano de pintura. Paracía que le hacíamos el cuento del tío Le dijimos que conocimos al hijo de Jorge en un viaje. Ella escuchó la historia como dudando de tanto en tanto. Su nombre era María la del 8 B. Raul sabía de ella por los relatos amorosos de su padre, sobre la compañera que alegraba sus años de

Una mañana

Una Mañana Una mañana en Buenos Aires los noticieros, televisivos, radiofónicos e impresos anunciaron que a las diez horas del meridiano de Greenwich se realizaría una transmisión mundial en simultáneo, de tal magnitud pocas veces alcanzada. La noticia, no aclaraba el motivo ni la procedencia, pero en el afiche aparecían niños famosos, hoy adultos como Malala Yousafzai,  William Kamkwamba, y Hikari Ōe (Ōe Hikari) entre otros que hacía que la mayoría aceptará la convocatoria. Algunas personas comunes como yo, intentábamos adivinar la causa, otros más entendidos hablaban de conspiración y hasta de una forma de lavarnos el cerebro. Llegado el momento, las pantallas se pusieron negras, un suspiro unánime parecía atravesar los muros y las ventanas. Luego sobre un transcurrir de hermosas imágenes, con sonido de momento, de agua corriendo, luego de brasas trepidando, distintas voces invitaban por tres minutos a dedicar nuestra atención: inhala, exhala, inhala exhala, un instante después una v

Elsa habitación

 #PoemasRoxanaBogacz Ensayo I Ese día había decidido que era hora de poner un poco de orden en su vida y decidió  por comenzar por su propia habitación. Aunque de dimensiones pequeña el trabajo era gigantesco. Hoy personas como Elsa a las que desprenderse de cosas es casi una misión imposible. En su mesa de luz,  revisó  a conciencia primero el cajoncito, encontró algunos hisopos que rápidamente pudo descartar. No pensaba usar algo que no hubiese estado higiénicamente guardado, tres termómetros, dos digitales y uno antiguo de los cuales siempre desconfiaba cuando los usaba. Las tiritas que se pegan en la nariz para respirar mejor y algunos de los papelitos antiadherentes de las que ya había usado.  La cajita de la vacuna antigripal con la fecha escrita de la aplicación, cuatro o cinco recorte de cajitas de remedios por si necesitaba volver a comprarlos , pañuelos de papel y no mucho mas. Había logrado descartar tres hisopos !!!! No era una buena señal . En el espacio de la puerta una c

El juego de ajedrez

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  Estoy cansado, no veo la hora de irme a dormir. Mamá quiere que cenemos todos juntos y papá aún no llega. Mañana tendré clase de gimnasia, no debo olvidar además de lo habitual, la toalla y la botellita con agua. Miro la raya sobre la alfombra, forma un ángulo de 45°, esa línea divide claramente las luces y las sombras, es un reloj de sol, casi Ruido sordo de maderas entrechocando llegan, misteriosamente hasta mi -¿ Estoy despierto? Me acerco a la ventana, todo es oscuridad. El sonido proviene del placard, es un golpeteo seco y arritmico, recorro cada uno de los estantes y descubro que proviene, de la caja del ajedrez. No  veo las piezas, están dentro del estuche. No puede estar pasando. Cuando mi abuelo lo trajo esta tarde mencionó que es un juego muy especial. No le preste mucha atención, son cosas de viejo, me dije. Siento curiosidad y miedo entremezclados , pero igual abro la caja desplazando por la ranura la tapa, el ruido cesa.  Observo las piezas, están bastante maltratadas, e

¿Por qué escribo?

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  Me preguntás por qué escribo y no tengo respuesta quizás para que recorras con tu vista mis letras, cómo recorren el mundo  los ojos del poeta. Me preguntás por qué escribo y no tengo respuesta quizá para no ser un pájaro cautivo y gritando verdades, ir derribando puertas. Me preguntás por qué escribo y hay mil respuestas ciertas mis letras son mensajes que envío al Universo deseando susurrarle mis prosas y mis versos. Y si preguntaras por qué  porque me siento  libre, puedo ser pintor y lienzo inventar que me amas o creer que estás vivo Saltar entre las nubes y cosechar los ríos. Recorrer los paisajes aún desconocidos. Roxana Bogacz