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Biblioteca

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  Nada podría seducir más  que ese recinto Anaqueles cargados de papeles  Encuadernadas páginas,  palpamos misteriosos horizontes. Borradas huellas en el agua, cada escritor, garabatea, diseña nuevos recorridos, ya han sido andados la muerte, el amor, la vejez, la vida los mismos temas distintos coloridos. La Biblioteca es el ensueño el Universo mismo entre cuatro paredes da a luz al Infinito. Siempre más. Siempre inconclusa. Siempre esperando. Sigue esperando. No pone excusas. Habitarla, recorrerla, respirarla es descubrir mundos. Roxana Bogacz Fotógrafo Pablo Elia

Las brujas no existen

  No podíamos creer lo que estábamos viendo. Con mis hermanos intentábamos escondernos en la oscuridad, nos tapábamos los ojos, pero estábamos allí para mirar. Vimos al verdugo armar la pira con ramas secas y rociarla con algo de combustible. Todo ejecutado con parsimonia y milimétricamente calculado. Continuó luego, atando a las muchachas al poste clavado en el centro de esa montaña funeraria. Una larga y enardecida arenga vociferó el inquisidor mientras caminaba alrededor de las casi niñas, crucifijo en mano. Ninguna se arrepintió, ni siquiera cuando les prometió un lugar mejor que el infierno, en su próxima vida. El pueblo miraba al igual que nosotros, en una mezcla de horror y fascinación. Aquellas jóvenes curanderas a las que habían recurrido en busca de brebajes para sus dolencias o de yuyos para el amor perderían la vida a tan corta edad. Ninguna lloró, al menos hasta que cubrieron sus rostros con las capuchas.  El juez exclamó, _ ¿que las brujas no existen? ¡Que las br...
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  Vi la imagen  un relámpago recorrió mi espalda Infinidad de historias y ninguna victoria. Gente arribando desesperada. Ellos lo lograron ¡pero a qué costo! Familias desintegradas huérfanos de patria guerras, hambrunas. Llegaron si  pero a medias, incompletos. Recuerdos que desean olvidar, puede que logren ser felices pero cóncavos o huecos. ¡Cuánto arriesgaron! Cuánto perdieron! Lejos de todo nomás sobrevivieron #PoemasRoxanaBogacz

Nube

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 Me acuerdo tirados en el suelo planchados panza arriba escrudiñando el cielo escenario mutante que las nubes habitan ¿La ves? ¿Cuál? ¿Cuál? -Aquella, aquella rosa - Aquella si la veo se parece a una osa Me acuerdo, cómo me acuerdo la imaginación volando la almohada, una baldosa. Nube Me acuerdo de las gotas en globos convertidas si llueve con globitos lloverá todo el día

La Berti

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PH: Enrique Picchio   La Berti Hace unas semanas, fuimos a pasear con mi hijo y su familia en auto, todo un acontecimiento encontrarnos y pasear en pandemia. Al llegar a una rotonda camino a Ezeiza, Leandro, mi hijo al volante me dijo:_ mirá mamá, ahí está mi árbol _ me costó darme cuenta a qué se refería. Cuando aún eran chicos, hubo una semana en qué mientras manejaba les fui regalando a cada uno, árboles ubicados en los caminos que frecuentábamos. Los palo borrachos de la 9 de Julio al menor, los jacarandas a la mayor y este ahora gran árbol al mediano. Ese queda camino al country  y a Lele era el que más disfrutaba ir allí. Distintas plantas, poco a poco, fueron poblando mis recuerdos. Todas distintas, todas únicas, con esa identidad que tienen las cosas que amamos, en este caso seres más que cosas. No, querido lector, no soy de las que conversan con sus amigas verdes. De pequeña, antes de que se ocupara el lote lindero a nuestra casa, mis padres plantaron una higuera,_ na...

Mundial día XI

  Nostalgia En los primeros días de octubre algo cambió en el carácter de Mirta. Lloraba bastante seguido, a solas, por supuesto. Se sentía algo frustrada, el felices por siempre, paulatinamente se convertía en otro día igual, y el príncipe azul iba destiñendo a celeste plebeyo. Todos los días calcados, levantarse temprano para desayunar con Carlos a las seis y media, acostarse un rato más, limpiar, cocinar, llamar a su madre por teléfono. Todos ejerciendo sus tareas, todas importantes o al menos más importantes que pasar la aspiradora, pasar un plumero, estirar la cama, planificar el almuerzo, bañarse. Aunque pocos kilómetros la separan de Quilmes, no se le cruza la idea de tomar un colectivo e ir a visitar a sus amigas o a su familia, volvería más tarde que Carlos y ella eso no lo concibe. Hacia afuera, siempre sonríe. Demostrar tristeza sería como haber fallado. ¿Qué la pone tan melancólica? ¡Tiene que descifrarlo! Su departamento es precioso, luminoso, a estrenar. Dos dormitori...